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24th October
2010
written by Dame Suzy

Recientemente tuve el placer de disfrutar de uno de los mejores restaurantes de Filadelfia, Le Bec-Fin, por segunda vez. Con estilo francés, que abandona clásicos sabores franceses (mantequilla y sal) a favor de una experiencia rica – una fusión, a veces delicada, a veces decadente, pero siempre creativa y complementaria a la actual temporada. La noche antes de mi reserva cuando me enteré de su cierre probablemente en mayo, cuarenta años después de su apertura, casi treinta años en su actual ubicación de lujo con techos de 4.25 metros y numerosos candelabros.

Eran las cuatro horas de deleite y seis (en realidad más) cursos, donde tuve la oportunidad como lo había hecho años antes, para haver a los camareros – que son abundantes – reírse, señalando por ejemplo, que la salsa puesta sobre el plato del bife Wagyu formó pechos.

Los rumores de su cierre en mayo me entristeció, y su cierre se atribuye al cambio de gustos, es decir, se ha ido con las comidas largas y extravagantes. La decadencia del pasado se está desvaneciendo. Los cuatro horas pasaron como dos, comenzando con un comedor repleto y terminando con sólo unas pocas mesas y las risas de una fiesta privada, y yo nunca me aburrí. Yo podría haber dejado de comer en cualquier momento pero no pude. De hecho, sólo había espacio suficiente para una parte de las tres pequeñas porciones de tortas que pedí, aunque podría haber pedido las doce. Voy a echar de menos su carrito de todo lo que puedas comer de postre, sus camareros sonrientes, la aseguranza de que saldrás satisfecho, tu transporte de su paladar a un mundo que seguramente vamos a extrañar.

Adieu, mon amour,
Dame Suzy

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