verdad o ficción?

15th July
2012
written by Dame Suzy

No lo he planeado. Ni siquiera lo deseo hasta que alguien lo hace la parte más fácil para mí y mi mente la inundan de posibilidades excitantes.

He tenido una afición típica por Gamboa de la serie española El Barco, un papel interpretado por el actor colombiano Juan Pablo Shuk, al verlo en la serie semanal dramática y exagerada, su personaje fácilmente conquistando la pequeña pantalla. La boca pequeña, rodeada por los labios jugosos y las arrugas de los ojos que dicen que ha visto y hecho mucho y muchas, las cejas gruesas, y una cara en forma de corazón pero todavía masculina marcada por una barba corta y oscura. Se acerca a los cincuenta, pero no lo parece, su cuerpo repleto de músculos que no se definen como aquellos de un modelo, sino gruesos y duros y cubiertos de la piel bronceada y suave.

Su personaje es peligroso y se ha vuelto aún más cada semana hasta que se ha convertido en un puto cabrón, con lo que estoy frustrada de que nadie está tratando de apuñalar o mutilarlo después de que entre otras cosas, pone en peligro la vida de la hermana pequeña y el padre de su amante mucho más joven.

Es en este punto que me tropiezo con los restos de una fiesta celebrando los premios en una pequeña coctelería popular en la Calle Atocha en mi querido Madrid. Actores de Antena 3 (=NBC) salen en diferentes grados de embriaguez, los más borrachos hablando en voz alto o completamente en silencio, fieles a sus personajes de tele o lo contrario. Giro a la esquina en camino a mi apartamento a cambiarme de la ropa de la cena en un vestido de maravilla, y lo que encuentro es un tío un poco más alto pero más delgado que el tío que pega. El tipo bajo y grueso no parece dispuesto a luchar aunque es claro que iba a hacer mucho daño al otro, y el golpeador me ve y se aleja, entonces se va de allí rápidamente. El hombre en el suelo es Gamboa.

Ofrezco mi apartamento cercano para que él pueda limpiarse su boca manchada de sangre, y un poco aturdido, me permite ayudarle los cincuenta metros a mi finca.

Alcanza el piso a la primera cosa que ve, la silla grande y cómoda. Unos segundos después de que él se sienta, se queda dormido.

Cuando se despierta una hora más tarde, me estoy vestida en un vestido de seda elástica con bustier glamoroso y sexy, del color rojo sangre con labios del mismo color. Y él está muy restringido. El cuerpo y las piernas en la silla atados por capas de envoltura de plástico y las manos atadas frente a él. Una mordaza de manchego con un agujero grande para permitir la respiración metida en la boca. Y él está desnudo. Y he disfrutado de solo mirarlo durante la última hora. Y cuidando a su jardín masculino. Yo estaba haciéndole un favor allí.

“Para responder a su” ¿Por qué? “Simplemente estoy castigándote, como creo que los otros personajes de la serie deberían haber hecho hace mucho tiempo, excepto en mi propia manera especial.”

Acaricio su pecho con mi pelo, mi cara, mis manos, lamiendo sus pezones, que involuntariamente animan. Él lucha, luego se detiene, lucha de nuevo con menos voluntad, hasta que solo me permite hacer lo que quiero y me muevo hasta su polla que me saluda, y no me puedo resistir y lo guío en la boca con una mano y acaricio sus bolas satinadas (gracias a mí) con la otra.

Él hace sonidos que suenan como si él desea hablar.

“Pero no gritos, de acuerdo? Creo que has visto suficientes películas para saber por qué. ” Saco el queso de su boca. En verdad, si grita, no me preocupa. Al otro lado del pasillo hay un negocio durante el día y no he escuchado ninguna evidencia de cualquier persona que vive por encima de mí. Sólo sé que los gritos me molestan, y le daría una bofetada – y no quiero ser violento.

“Gracias.” Y, sorprendentemente, eso es todo lo que dice.

Yo sigo placiéndome por placérle a él. Estoy plantada en mi mundito con su hermosa polla gruesa y los pequeños sonidos puntuados que hace mi amiguito parecidos a los míos. Y yo le llevo casi hasta llegar al clímax dos veces, pero paro justo de antemano, y gruñe alterado, y la tercera vez, yo trato de hacer lo mismo, pero me equivoco y me salpica el mentón. Epa. Me lamo el mentón. Muy bien. No fuma.

Mientras que su cuerpo se relaja de satisfacción, me siento en el brazo de la silla y acaricio su pelo, su mejilla. Abre los ojos, y no veo una pizca de malicia. Eso sorprende y me arrepiento de lo que estoy haciendo manteniéndole atado así.

Sus labios se abren ligeramente y con los ojos suyos, tengo que darle un beso. Él me lo permite y, mmm, sus labios se encuentran con los míos y disfrutan de su tiempo de juego juntos. Si los labios fueran deliciosos, los suyos lo serían.

Sus labios se alejan para hablar. “Me gustaría poder tocarte.”

“No”, le respondo y sigo besándole.

Entonces, de repente me prende mi labio inferior entre los dientes y cuando me alejo aprieta los dientes más juntos.

“Desátame los brazos.”

“¡No!” Yo digo con firmeza, una rodilla en sus bolas.

Me deja escapar el labio y gime de dolor.

“Puta!” murmura, todo lo horroroso que exhibe en la pantalla capturada en su expresión.

“¡Basta!” Le digo. “Voy a salir.”

Vuelvo tres horas más tarde a su cuerpo dormido en la misma posición en qué lo dejé. Aprieto con agradecimiento sus muslos y colapso en la cama, en toda mi ropa.

En mi sueño, estoy con alguien, no sé quién. Estamos en un barco navegando. Pero espera. Ha entrado el agua en el barco? Mis bragas están húmedas y calientes. Y hay una descarga eléctrica que late cada segundo o dos.

Me despierto.

Mis brazos y piernas están atados a las patas de la cama. Es la cabeza de Gamboa entre mis piernas, y esa boca bella suya debe ser lo que me da esos golpes. Estoy desnuda y él está completamente vestido.

Tengo miedo al principio, luego estoy triste porque él no está desnudo, y luego me pierdo en sensaciones. Mi clítoris es ridículamente sensible y odio que Gamboa se concentre en él. Él se aprovecha de esta revelación y me lleva con la boca y los dedos de querer golpearle en la cabeza de la sobrecarga sensorial al ooooh, que se siente bien y de vuelta uno al otro.

Cuando me siento como si estuviera a punto de morir o desear que lo haría el clítoris, me pregunta amablemente: “Me quieres dentro de ti?”

“¿Habría alguna diferencia si le dijera que no?”

Reflexiona sobre esto con una vista linda hacia el cielo y niega la cabeza como un niño pequeño.

“Hmmm …” Empiezo a murmurar en un tono de disgusto: “Yo no te quiero dentro de mí, hijo de puta repugnante!”

En un segundo, se desabrocha el cinturón y pone los pantalones en los tobillos para revelar su erección que se ve aún más grande que antes, ya que está por encima de mí.

Le pregunto, “¿Dónde está tu ropa interior?”

“Yo los dejó como recuerdo.”

Se comprueba mi mesita de noche y encuentra lo que está buscando, un condón.

“Una perro loca me secuestra, no sé lo que ella pueda tener.”

Yo asiento con la cabeza, y luego paro. “¡Fuera de aquí. No te quiero. Eres basura enferma. “Trato de creérlo.

Me agarra por la parte baja de la espalda y me empuja hacia su polla como si fuera mantequilla. Mi cuerpo se convulsiona del placer del primer golpe.

“Oh, joder,” exclamo. “Por Dios!”

Y su rostro se ablanda y se clava profundamente y lentamente, que me vuelve completamente loca como estoy a punto de explotar porque ya estoy tan preparada, y estoy gimiendo y retorciéndome y queriendo tanto a tocarle, de besarle, pero niega y continúa su interminable tortura aprendida después de años de práctica, y luego se retira, que se siente como ser sofocada de golpe.

Mi cuerpo convulsiona durante unos segundos, mientras de que él se limpia el sudor de su frente y respira con dificultad – que no es fácil para él parar, solo que me castigaba. Él me da una sonrisa pícara. “Touché, pussy cat.”

Lucho contra mis cuerdas. “Tengo que tocarte.”

“Pensé que no me quería. Voy a ir a casa ahora “.

“Nooo,” gruño. “Te quiero, te quiero muchísimo.”

“Eso no es lo que dijiste antes.”

“Pero eso fue sólo … Me estaba preguntando cómo sería si te negara.”

Levanta los pantalones y me gimoteo. Se toma nota y hace una pausa.

“Fóllame, por favor,” le pido. “Préndeme, destrúyeme, devórame. No me dejes así.”Lágrimas brotan de mis ojos. Qué vergüenza.

Sus ojos se ablandan otra vez y él se quita los zapatos y los calcetines, y como mi pecho está agitado del deseo, se toma su tiempo deshaciendo la corbata y se desabrochando la camisa. Yo gimoteo. Me muerdo el labio casi hasta sangrar. Mi espalda se arquea de la cama.

Me sacan de las cuerdas. Los dos somos libres. Los dos somos nuestros prisioneros, sin cuerdas. Me levanto y le abrazo, besándole por toda la cara. Sus manos recorren mi cuerpo, sus labios se encuentran con los míos, nos besamos profundamente, nuestros cuerpos se tocan. Él me entra y grito casi del dolor.

Él empuja, lujosamente y profundamente, y él me hace correr una y otra vez, nunca se para esta vez, y luego, cuando él se corre, me siento eufórica, aliviada, victoriosa, y bien follada.

Y cuando nos despertamos de nuestro gozo, me pregunta, “¿Por qué hiciste todo esto?”

Me encojo de hombros y me extiendo como un gato. “Es sólo una idea que tuve para una cuenta”, sonrío, dándole un beso de agradecimiento en la mejilla.

“¿Cómo? Nada más? ”

“Hago lo que quieras. Soy tu prisionera. ”

“Y yo el suyo”, responde, empujando su nueva erección en mi clítoris acogedor.

—–

Más tarde … “Me pregunto,” de repente me acuerdo. “¿Por qué te pegó ese hombre y por qué le dejaste?”

Él responde: “Bueno, vas a tener que preguntarme la próxima vez.”

Oooh, que habrá una próxima vez. Joder que es un experto.

Nota: Esta cuenta es ficción si no se había dado cuenta 🙂

15th February
2012
written by Dame Suzy

Castigo Dulce 02/11/12 published 2/15/12

A medida que escribes el mensaje, te das cuenta que no crees lo que escribes.

¿Eso es lo que ocurrió cuando un amante (un chico de quién todavía estoy enamorada) me mandó un mensaje instante por sorpresa dos años después de la última vez que me he sentido su abrazo fuerte y hemos pasado varios episodios de sexo delicioso y emocional (para mí).

Él escribió, “¿Cómo estás?”, que me dio un ataque de pánico que liberó un torrente de emociones, y después de charlar un rato …

Yo: Te envié un SMS la última vez que estuve en Barcelona.

Sergio: Lo sé. Mi novia también y me metiste en un lío.

Yo: Pero todo lo que dije fue si querías, me gustaría verte. Aún pudieras traerla.

A pesar de que estas palabras estuvieron escritas, yo estaba pensando, “Um, no, en realidad no quería decir eso.” Pero él respondió:

Sergio: Sería mejor.

Así que yo estaba jodida. Entonces escribí:

Yo: Podría traer mi italiano.

Sergio: Bien.

Por supuesto, mi italiano nunca había sido lo mío en el sentido carnal y sólo venía a Barcelona para visitar a su hermano, pero qué puedo decir, yo estaba tratando de ser indiferente.

Dos meses más tarde, estoy en Barcelona, saliendo con algunas chicas que conocí la última vez, y porqué  tienen solo 21/22 años, es la edad de la mayoría de la carne que nos rodea también. Y he bebido un par de copas, y es mi última noche en Barcelona, así que le llamé.

Sergio y su novia aparecen justo antes de que nosotros entramos en un club que a las chicas les gusta y casualmente la única disco en la que me he acostado con un portero, y por supuesto, él está ahí y compartirmos algunas palabras y toques de flirteo antes de que él nos deje entrar menos Sergio y su novia que deben pagar. Como se sospechaba, la novia de Sergio es un poco fea, con una frente grande, nada de labios, y pelo aburrido. No he dicho que el tipo tenía buen gusto.

Soy cordial a la novia, pero no entro en el modo super-amable que es lo que instintivamente me habría hecho para calmar la situación rara. Ella está en la defensiva, con el brazo envuelto con fuerza alrededor del suyo, y ella me da una mirada arriba-abajo con una expresión de mierda y constantemente se fija en la reacción de Sergio que es irritantemente plácida. Y él se abstiene de darme el clásico beso de mejilla de saludo que me doy cuenta de que extraño terriblemente.

Algún tiempo pasa y la naturaleza llama. La novia nos dice a las chicas que necesita ir al aseo, cualquier persona quiera ir con ella? Yo no digo nada lo que le inquieta, y mi amiga la arrastra con una sonrisa y se van.

Tan pronto como la novia está fuera de la vista, me doy cuenta de que la mirada de Sergio ha cambiado y que él me mira profundamente a los ojos.

Sergio: Estoy muy contento de verte. Estás buenísima.

Y puedo imaginar sus labios en mi cuello y me late el coño.

Él me da mi saludo a la mejilla y estoy nerviosa como una niña.

Él: Es muy ruidoso aquí. ¿Quieres salir a la calle a hablar?

Asiento con la cabeza vagamente y me lleva de la mano, más allá del portero un poco celoso al exterior. Y él no se detiene. Tenemos que seguir adelante hasta sentir la brisa provocada por las olas rompiendo poco a poco en la arena.

Y él me jala hacia él y sus labios curvados envuelven los míos. Y nos besamos profundamente y fuertemente, y llevo su mano hacia abajo para llegar a mi culo y mi pelvis se rodea hacia él, para sentirlo contra mí una vez más.

Sergio: Querio follarte aquí mismo.

EL FIN A

Y desabrocho sus pantalones como respuesta, pero saque mi mano bruscamente y:

Sergio: Quiero pero no puedo.

Y la respiración se pega en la garganta y mi coño gruñe de disgusto. Y no puedo detenerme. Nunca he dicho las palabras en voz alta a él, pero lo hago ahora.

Yo: Pero te quiero.

Sergio: Lo sé.

Y él se retira, que es más devastador que los años de distancia han sido.

Y me encuentro corriendo hacia los brazos grandes de mi portero, que nunca me ha mentido, nunca me ha roto el corazón, nunca me ha hecho daño, y cuando Sergio se acerca, los 195 cm de hombre construido como un camión dice a Sergio que debe irse.

Y en ese momento, la novia que ha estado buscando desesperadamente a su hombre, viene, nos ve a nosotros tres, no sabe lo que pasó, pero sabe que está rabiosa, me da una mirada peligrosa y yo una mirada parecida de respuesta, y se va a Sergio, que ya ha empezado a ir a un ritmo rápido y no ralentiza – ella tiene que darse prisa para alcanzarlo.

Y a pesar de que debería ser la última vez que me fijo en Sergio, de alguna manera sé que va a romperme el corazón otra vez.

EL FIN B

Y desabrocho los pantalones en respuesta y siento directamente su dureza gruesa y su calidez y la sensación trae recuerdos agradables. Pero me detiene la mano.

Sergio: No aquí.

Yo: No puedo esperar. Por favor, dámelo ahora! Por favor, por favor …

Y me doy la vuelta y me presiono hacía su polla y sin vacilar, él entra en mi vagina húmeda. Me tiembla todo el cuerpo, que ha querido esto por tanto tiempo. Yo digo un fuerte gemido cuando se controla su impulso para hacer lo mejor para nosotros dos. Y se siente tan bien, como esta es la forma en qué deben ser las cosas, que hemos estado producidos para follar, que nos hemos estado hechos para follar uno al otro. Y mis primeros orgasmos vienen en un minuto o dos, y otros siguen en rápida sucesión, y él me besa la nuca y mete la mano en mi vestido para agarrar mi pecho y stimular el pezón.

Sergio: Vamos.

Y volvemos a mi casa para evitar ser mutilados o asesinados por su chica fea furiosa, y pasamos la noche haciendo el amor, y después dormir, follar, dormir, acariciar, dormir, hacer el amor, y aún una vez más.

Y siento que esto es lo más parecido a la felicidad que se puede conseguir. Y por el momento, me olvido de que desaparezca tan rápido como comenzó y yo lloraré aún más para un hombre que nunca entenderá por qué lo amo y nunca se sentirá igual.

7th October
2011
written by Dame Suzy

En parte, es la posibilidad de que Fede puede llamar que me hace salir temprano de una de mis discotecas favoritas del mundo, La Madame. No quiero ser demasiado cansada para disfrutar de mis pocos preciosos momentos con él. Y traer otro tipo a casa también sería problemático que no me gusta ser mal educada y echarlo porque otro amante llegaría entre unos minutos.
Fede llama a las 10:30 de la mañana y contesto aturdida. Vendrá después del almuerzo. *Guay*

Luego él entra, en una camiseta y un suéter sobre vaqueros, dejando a un lado su chaqueta de moto y el casco. Bien hasta ahora. Por dios, es un chico grande! Los pocos minutos pasan casi como una primera cita incómoda, con él preguntándome sobre el piso, sobre mí, mi hombre, etc. Luego dice que es demasiado luminoso, con toda la luz del sol entrando por las ventanas. Él quiere que sea más íntimo, mucho más íntimo.

Y empezamos a besar en el sofá patético que se tuerce bajo su peso y siento su polla durísima a través de sus vaqueros, su enorme boca y labios muy gordos envolviendo la boca pequeña mía, como un pez grande tragando un pez de colores. No es el mejor beso, pero ¿qué puedo esperar de un tipo tan grande a los 166cm de altura con músculos sobre todo?

Él me folla fuertemente y es divina. Yo había soñado el día antes de cómo sería tener esta enorme montaña de un hombre encima de mí, y es similar, pero en el sueño más cómodo, sin la manipulación rigorosa de mi pechos amplios que me deja adolorida, con moratones pequeños y marcas como chupones y mi espalda jodida del estilo geriátrico que a veces me siento aún dos días más tarde. Es la brusquedad y el hecho de que he sido quedando cachonda que me ha hecho tan lista. Me pregunta con curiosidad por qué grito tanto. Y le digo, porque me siento mucho y que él me hace gritar. Espero que él esté orgulloso de ello. Me gusta mucho este hombre, a pesar de que no ha hecho nada amoroso como cariciar o decirme cosas dulces – ni siquiera un beso de despedida. Es simplemente un rollo anticipado después de meses. Sin embargo, él es lo suficientemente dulce para ofrecer a sacar fotos de mí, y cuando me muestra los resultados, encuentro algunas sólo mostrando mi cara, aunque mi cuerpo había sido disponible por él. Qué curioso.

Y me siento estos dolores de nostalgia como suelo sentir cuando me dice que es possibleque llamaría de nuevo al día siguiente, pero no sabe. Y no lo hace, y cuando las alarmas de que había puesto en el móvil suenan, mi corazón salta en la garganta pensando otra vez que es él. Y es más que probable que nunca lo volveré a ver. Parecido a los otros chicos de Barcelona para qué había sentido tantas emociones, él es otro que habrá salido por la puerta para no volver jamás.

31st October
2010
written by Dame Suzy

Desde el momento en que nos conocimos, hubo una fuerte chispa de picardía y atracción fuerte. Nos alimentaban el uno del otro de alegría y tontería, pasión por la vida, inteligencia innata, y apreciación de la forma humana. Cantamos en voz alta en el bar de karaoke, arrastrando una de sus amigas más tímidas a unirse a nosotros, y después de nuestro juego, me tiró por encima del hombro mientras yo luchaba por mantener mi vestido sobre mi culo desnudo.

La primera noche, Alex esperó a que yo dé el primer paso. Antes de salir de su coche, mis labios alcanzaban por los suyos y empezamos a besar. Nuestros labios se encontraron y jugaron y los besos me dejaron sin aliento y él no me dejó ir. Pero le dije que tendría que esperar hasta la noche siguiente, Halloween.

Pero la noche siguiente, torpemente me presentó a su novia, quien de inmediato le corrigió, “su mujer en unos cuantos meses.” Casi me reí en voz alta porque yo había tenido ni idea de que había comprometido, salvo que a la vez yo sentía una punzada de nostalgia. Si hubiera me quedé con él la noche anterior…

Ella iba vestida como bibliotecaria sexy – sin curvas, pero mona. Yo estaba vestida como puro sexo en un palo, curvas de todas partes, desde los tobillos y cintura delgados a los terneros musculares, caderas anchas y pechos amplias. Me di cuenta de que ella tenía labios muy delgados. Siempre me he preguntado qué podrían hacer los hombres con labios jugosos con esos.

Alex estaba vestido como un asesino a sueldo de la mafia de Chicago, con un traje negro a rayas y chaleco brillante. Él nerviosamente jugaba con un cigarro. Parecía de infarto, la parte posterior de la chaqueta del traje siendo empujada por su trasero destacado.

Otra punzada, y me excusé para obtener una bebida fuerte. El hecho es que desde que lo había dejado la noche anterior, me lo imaginé dentro de mi, siendo duro y suave en su forma machista pero suave. Así que este nuevo conocimiento era realmente una desilusión. “Está bien”, me dije. “Hay un montón de otros chicos aquí que no se van a casar.”

Y me encontré uno. No era demasiado listo, pero era un buen bailarín y tenía manos hermosas con dedos largos y delgados. Lo que podía hacer con ellos. Y al momento de ese pensamiento, uno de sus dedos se deslizó dentro de mí. No me importaba si la gente podía adivinar lo que estaba pasando, lo que con su gran cuerpo inclinado sobre mí y su mano baja mi falda.

Y cuando abrí los ojos para tomar un respiro, vi a Alex mirándome, su novia inconscientemente hablando con varias de sus amigas, probablemente damas de honor. Y cerré los ojos otra vez y apareció su imagen, y así me imaginaba que eran sus dedos en mí.

Y cuando entré en un taxi con el tipo grande, vi a Alex, esta vez solo. Y él me sopló un beso, y me sentí una punzada de nuevo, pero el gran hombre tomó mi mente fuera de él.

Sería dos años antes de que vería Alex de nuevo. Dos años, no hay problema. Sólo una copa amistosa. Él había estado casado por más de un año – aún me había invitado a la boda, y aunque me había imaginado llegando en un vestido rojo y corto, no estaba tan mal educada.

Larga historia corta, era él y yo solos, en una ciudad en la que ninguno de nosotros vivió, reunidos por negocios independientes en París. La chispa al parecer había convertido en una gran bestia palpitante, porque después de solo una hora de broma, flirteo prudente, y una copa demasiado, estábamos besando apasionadamente en mi habitación de hotel, ropa que se separó lo más rápidamente posible, y él estaba empujando su polla hermosa en mí.

Era un buen amigo. Un buen amigo que cuatro horas más tarde buscó su ropa y volvió a su mujer, que yo no sabía que había venido con él este viaje.

Esta vez, de verdad me reí en voz alta. Y yo haría lo mismo cuando nos vimos de nuevo en Frankfurt, y Madrid, y Nueva York en los próximos años. Después de pasar unas pocas horas gloriosas con mi amigo especial…

30th October
2010
written by Dame Suzy

No, no estaba con los casi-violadores parisino-argelinos. Y el mejor momento que tuve fue cuando me metí en un coche con un grupo de catalanes. Entonces, ¿cuál fue el peor viaje?

Nueva York, la semana pasada, con banqueros de inversión canadienses.

Comenzó así. Después de ver La Red Social en IMAX, me dejó en el Meat Packing District, que el taxista me dijo había sido transformado en los últimos cinco o siete años en la meca de la vida nocturna.

Tuve un mojito hermoso en algún bar y comencé a hablar con un chico mono con pelo oscuro. Me presentó a varios de sus colegas, entre ellos un guapetón y una chica asiática muy pequeña, que al final tenía un rango superior al de muchos tíos mucho más altos que ella. Todos ellos trabajaban para un banco de inversión australiano y la mayoría eran canadienses. Eso no fue en sí misma un problema, y sin duda el chico mono y el guapetón eran mucho más interesantes para mí que el pez fuera del agua con un traje feo y una corbata feísima, que de otra manera era muy guapo. ¿Por qué, dime, ¿por qué ruinan los guapos su oportunidad con chicas siendo mudos o llevando ropa fea?

De todos modos, me coqueteaba mucho con el chico mono, y yo llevaba un vestido que probablemente nadie más en la ciudad llevaba esa noche. Las correas y lazos entrecruzados, tacos pequeños en un patrón del tatuaje en las mangas, corto pero de buen gusto, mostrando solo unos centímetros de escote saludable.

Entonces, el veinte de ellos decidieron ir a otro lugar y se lanzaron en cinco taxis. Estúpidamente elegí uno sin los chicos que me interesaban, pensando que en breve todos estaríamos juntos, y de todos modos, ¿quién quiere parecer demasiado interesado en alguien? Eso no está guay.

Entonces comenzó un viaje a ninguna parte, un paseo de veinte minutos a un lugar que no estaba abierto, y luego veinte minutos más de vuelta al lugar desde donde había comenzado salvo que el taxista había cometido un error, porque mis compañeros no sabían dónde iban, a continuación, mi vejiga simplemente siendo incapaz de suportar aún otros veinte minutos, así que salí a algún bar al azar, donde hablé con chicos al azar. Y a las tres, un suspiro y un taxi de regreso a la cama.

El anti-clímax es el peor final para una noche. Pfffftt, como un globo desinflado o una piña colada caliente.

26th October
2010
written by Dame Suzy

Me enorgullezco en mi deseo de mejorar las relaciones sexuales, el ideal siendo que un rollo de una noche se convierte en un romance apasionado o una amistad duradera. Pero esta vez yo no lo querría.

Comenzó maravillosamente. Estaba pasando un fin de semana con una amiga de años, y solo dos horas antes de que iba a salir de la ciudad, me fijé de un chico malo clásico. Fue diligente en su tarea de construir sándwiches y su cabeza era afeitada. Su mandíbula era cuadrada y ancha, su labio inferior jugoso. Franjas cortas y oscuras de rastrojos trazaban su cara, al igual una mosca y un bigotito. Sus antebrazos mientras corría a través de su obra se llenaban de venas abultadas definidas, y los pantalones flojos traicionaban la curva de su culo redondo al deleite de mis ojos.

No me miraba que me dio la oportunidad de ver a él y me dio ganas a toda marcha para el sexo que ya había sido elevadas por varios días. Yo quería desnudarlo. Yo quería llevarlo a un callejón en alguna parte, yo quería que me follara.

Porque yo sentía que no podía irme sin decir nada, le dije a su colega para decirle que estaba “ridículamente caliente” y me fui antes de que yo pudiera ver una reacción. Pero unos momentos después, mientras me iba, él apareció a mi lado y me pidió mi número.

La próxima hora, enviamos muchos textos uno al otro y finalmente decidí quedarme un día más, por lo menos hasta la noche. Él llegó en bicicleta, y estaba a punto de salir porque me vio disfrutando de la compañía de un italiano enorme que estaba tratando de convencerme a dejar al otro chico, pero yo no lo haría. Tuve que verlo desnudo, por supuesto.

Desafortunadamente, el pobre pasó demasiado tiempo contando su historia aburrida y de clase baja, y reveló que él no era ni el 10% chico malo. Él sólo se parecía a uno. Pero seguía, los pensamientos de la desnudez qu impulsandome adelante, y soporté una caminata dolorosa, demasiado larga en tacones de plataforma y más charla. Fingí estar interesada en sus dibujos urbanos, pero su discurso, la falta de educación, y su afición artística trajó una avalancha de recuerdos de un ex-novio que también era de clase baja y siempre hablaba de lo que podría ser en el futuro. No me moló.

Finalmente nos besamos. Y sus besos eran geniales. ¡Y su cuerpo era de puta madre! Aún mejor de lo que había imaginado. Su piel era suave, pero todo en él era duro como piedra. Culo fantástico, espalda musculosa, pectorales, pantorrillas, brazos, dorsales, ahhhh. No tan malo para un trabajador del sándwich. El sexo era torpe y forzado, y por alguna razón desconocida, no estaba mojada, pero él no pausaban para mojarme. Y él ni siquiera sabía que el aceite de oliva destruye los condones. Qué molestía. Y a pesar de que yo iba a correrme (gracias a Dios), no podía él mismo y culpó a los condones. Así que el sexo terminó sin espectáculo y le hice correr con mis manos y por mi trabajo recibí en la nariz y los ojos un chorro de leche sorprendentemente fuerte.

Era un hombre dulce, pero muy, muy inculto. Seguía mandandme más SMS, pero dos días más tarde, para mi se acabó. Tuve que verlo desnudo, lo hice, y ese es el final. Me siento como un chico. Y no me siento mal por eso. Lo cual me hace más un hombre.

24th September
2010
written by Dame Suzy

¿Quién se tomaría la molestia sólo para poder hacer una gran entrada dos veces al año al sitio de costumbre de Real Madrid en las afueras de Madrid? Lori. Ella tomó clases de moto específicamente para obtener su licencia de operador internacional sólo para hacerlo.

Ella ya tenía un aspecto distintivo, chulo, pero con de nena inocente que cuando salió, fundió – al menos temporalmente – el corazón más grande de un chico malo. Allí estaba ella de nuevo, el pelo largo y negro volando alrededor de su cabeza, en un vestido sexy y brillante y un conejito de peluche entre sus piernas. Los gorilas grandes se sorprendieron – incluso aquellos cuyos ojos habían visto peleas, accidentes de coches en la fachada del club, y su cuota de fallos de vestuario emborrachados. Dejaron lo que estaban haciendo, incluso si estaban saludando a un futbolista famoso, para fijarse en Lori acelerando el motor una vez en anunciarse, parando, saltando sobre sus tacones altíssimos – todavía con el conejo contra sí misma, dejando el pie de apoyo y apagando el motor.

Los gorilas nuevos preguntarían quién era. Los mayores siempre la recordarían, no sólo por su entrada, sino por su encanto.

Recordó el portero Eloe por nombre, y él sonrió mientras ella colocaba el conejito en sus manos enormes. En particular, ignoró el futbolista a su izquierda, aunque tendría que admitir que había tenido algunas fantasías sobre él cuando había jugado en otro equipo.

Pero él le preguntó: “¿Siempre regalas tu conejo?”

Y ella respondió: “No a los deportistas. No merece la pena follar poco por su itinerario, hacer todo el esfuerzo. La fama los hacen perezosos. Y tus novias y mujeres practican un método de venganza diabólico.”

Un poco sorprendido y entusiasmado por la posibilidad de un desafío, sin embargo, la dejó ir sin molestias mientras daba un abrazo a Eloe – Eloe apretó un poco más de lo normal, porque después de todo, ella se iría hasta el próximo año en una pocas horas – y se fue al lado de las sofás de felpa roja con toldo para un harén – para pedir un cubata.

Una o dos veces, un amigo o asistente de un deportista tratarían atraerla a unirse a las VIPs. Pero la idea de sentarse alrededor de aspirantes obsesionados tratando a llevar a un rico no le gustaba a ella, y en cambio ella le daría al solicitante un beso en los labios – tal vez más si sus labios eran el tipo suculentas – y enviarían su trasero en su camino con una acaricia.

Mientras bailaba – a veces los ojos cerrados, en su propio mundo, a veces estudiando alguna parte intregante de un tío, durante un par de horas hombres y niños de todas las esferas de la vida se acercaban. Uno le molestó bastante que ella le dejaría y hablaría con Eloe en la parte delantera. Y se quedó a su lado y suspiró.

Todavía estaba casado. Todavía no podía tomar el tiempo. La última vez que había visitado había llamado a ella sólo para decirle que no pudo verla antes de su salida. Y mientras tanto la había hecho cachonda por sugerer lo que haría con ella pero al final no pasó nada. Y no pudieron ir al baño o en su coche – que no quería arruinar la reputación de ella – que nunca salió del club con un chico. Este costumbre aumentaba su mística.

Luego, por el rabillo del ojo vio a un hombre al que no pudo resistir. Salió de un taxi vestido informalmente con un jersey y unos pantalones ajustados, un brillo sutil a sus botas de charol, con el pelo gris-marrón cortado un medio centimetro de su cabeza bien formada. Lori detestó los jerseys, pero este tío … Eloe observó su mirada con un dejo de envidia.

Mientras que un otro portero lo saludó, con los ojos castaños del tío del jersey encerrados con aquellos de Lori por un momento. “Buona sera”, le dijo con una voz baja y melódica. “Ciao”, respondió ella con un rubor inesperado …

A CONTINUAR…

20th September
2010
written by Dame Suzy

Sería más dramático si diría quién era el superhéroe que interpretó él, pero sería demasiado fácil para identificar el actor y enfadar a su mujer.

Entonces… yo estaba en una tienda en Hollywood vestida como una estudiante punk en una sudadera con capucha de terciopelo rosa fuerte y brillante y pantalones de carga, cuando me fijé la vista en un guapetón de 40+ años. “Hmm,” pensé. “Los Angeles mantiene a sus hombres muy lindos.” Dentro de unos minutos, él tenía mi número. Al día siguiente, después de almorzar, adivinó mi peso a 48 kg, pero le dije que era de 52 porque tenía caderas anchas. Me preguntó si podía probarlas, y dije que sí, por lo que envolvió las manos alrededor de mi culo por un toque. Me encanta los guapos que hablan con las manos.

No hemos podido vernos hasta la última hora que yo estaba en L.A. – Yo estaba a punto de coger el autobús hasta el aeropuerto – pero insistió en que él me llevaría. Así que me llevó a su hermosa casa en las Hollywood Hills (colinas), donde pasamos un cuarto de hora acariciándonos. Los dos alcanzamos el orgasmo con las manos, y después fuimos al aeropuerto, donde él me recogió del suelo, como un héroe a su damisela en peligro, y volé de vuelta a casa.